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miércoles, 18 de enero de 2012

SOMOS MAS DIABLOS QUE LOS DIABLOS

                                               por
          Hugo M. G. von Österreich und von Toskana
           ¡Atención! El contenido puede herir la sensibilidad del lector.
Cuando era niño tuvimos en casa, por muchos años, trabajando de ama de llaves a una señora llamada doña Marta Chacón. No me acuerdo de su segundo apellido, si alguna vez lo supe. De lo que sí me acuerdo es que ella era una gran cocinera y sabía muchos cuentos instructivos que se me quedaron grabados en mi mente para siempre. Los que me contaban mis padres (q.e.p.d.) no me bastaban, quería más y más. Así, por las noches o el día me acercaba a la doña Marta para que, en sus horas de descanso, me contara cuentos y leyendas que ella sabía. El siguiente es uno de ellos:
Había una vez todos los demonios del infierno se reunieron para hablar del estado de las cosas en el mundo de los humanos. Uno de los diablos jerarcas muy pensativamente tomó la palabra y dijo:
“Hoy día los humanos son más diablos que nosotros y os lo voy a demostrar.”
El jerarca abandonó su guarida y se fue a la superficie. Una vez allí se convirtió en un hermoso caballo blanco y se puso a comer hierba a orillas del camino real.
Al rato pasó por allí un grupo de niños que venían de la escuela. Estaban cansados y aún les quedaba un buen trecho por andar para llegar a casa.
Al líder de los niños se le ocurrió decir:
“Para que caminar cuando aquí tenemos este caballo.”
Y dicho esto se montó sobre el caballo y animó a los demás niños a subirse. El líder del grupo exclamó:
“¡Subid, todos cabemos en este caballo hijo de puta!”
Subió el segundo, el tercero… Eventualmente todos los niños se montaron excepto uno, quien por más que le rogaran no hacía caso y prefirió caminar.
El diablo transformado en caballo alargaba su espalda cada vez que un niño lo montaba. Azotaron al caballo, empezó a trotar y los niños iban divirtiéndose mucho. Pero de vez en cuando se deslizaban del lomo de la bestia.
Al líder de los niños se le ocurre otra gran idea:
“¡Clavémosle estacas cada uno de nosotros a este caballo hijo de puta y así no nos caeremos!”
Se bajaron y cada uno de ellos fabricó con una navaja estacas de ramas de árboles y a fuerza de una piedra como mazo se las clavaron en la espalda del animal.
Volvieron a montarlo y con una vara de látigo golpearon al caballo en las ancas para que se echara a galopar. El líder que iba adelante entusiasmado gritó a todo pulmón:
“¡Vámonos al río a bañarnos antes de ir a casa!” Y los demás que iban montados detrás de él dijeron:
“¡Si, vamos al río!”
Y se fueron para el río. Al llegar a una enorme poza natural del río, se lanzaron al agua con todo y caballo. El animal serpenteaba y saltaba encima del agua como pez volador y luego se volvía a zambullir. Parecía un gusano acuático gigante con los niños encima.
Los niños se agarraban a las estacas y golpeaban con sus piernas los costados de la bestia para incitarla a continuar con el juego. Se pegaban al lomo del caballo como garrapatas.
Cada zambullida y salida del agua del caballo alargado llenaba de emoción el corazón de los niños.
Al rato llega al río el niño que no había querido subirse al caballo. Cuando los niños pegados a la bestia lo vieron, en una de esas salidas a flote antes de sumergirse de nuevo, todos le gritaron:
“¡Ven, métete al agua y veras que divertido es este caballo de resorte!”
“¡No, aquí me quedo!”, les contestó. Varias veces lo invitaron a meterse al agua y unirse a ellos sobre la espalda del caballo. Pero no quiso, siguió sentado a orillas del río mirando a los niños y al caballo salchicha.
El tiempo se les hacía corto a los niños en el agua, se la estaban pasando en grande.
Pero de repente, así como había aparecido en el camino, el caballo, en una de esas zambullidas, desapareció, se esfumó de entre las piernas de los niños.
Los niños se quedaron sin su juguete. Nadaron tristes y decepcionados a orillas de la poza. Miraban hacia el agua para ver si aparecía el caballo pero nunca volvió. Los niños marcharon meditabundos todos a casa.
El diablo jerarca volvió al infierno y entonces los demás comprendieron lo que éste les había dicho. Y el jerarca lo volvió a repetir:
“Ya habéis visto, los humanos son más diablos que nosotros los diablos”.
Si el niño que no quiso montar el caballo lo hubiese hecho, entonces todos los niños habrían desaparecido de la faz de la Tierra. Esa era la intención del diablo jerarca, de llevarse a todos los niños maltratadores de animales, al infierno. Este niño que evitó subirse al caballo era Jesucristo. Les había salvado del Fuego Eterno.

En la Viña del Señor hay de todo. Hay gente muy comprensiva, generosa y de buen corazón. Son personas maravillosas. Son pocas pero las hay. Pero abunda más la gente egoísta, corrupta y malvada, que profesan la filosofía de “primero yo y después sólo yo”. ¡Los corruptos son reptiles diabólicos hijos de puta!
Ninguna iguana o un dragón de Komodo es hijo de puta. Ya me perdonen ellos por mi inconsciencia. Un “Homo sapiens” es un reptil de verdad. El reptil que repta es el “humano”, come sólo lo que necesita. Nada más.
Nosotros, los reptiles auténticos y bípedos, comemos hasta reventar. Y no nos basta lo que tenemos en la mesa, le arrebatamos la comida a nuestro pobre vecino.
Un reptil que repta es un animal almado, un ser con alma. Después de todo la palabra animal deriva del latín anima = alma.
En cambio, nosotros los reptiles que no reptamos,  puesto que somos Therapsida bípedos, somos seres desalmados. Incluso nosotros mismos no nos consideramos animales. Nos autollamamos humanos.
¿Y de dónde viene la palabra humano? Procede del indoario dghem que significa humus, tierra, estiércol. Somos seres sin alma. Somos el humus, la caca del planeta. Somos tierra de la Tierra. Somos seres tierrosos. Somos subanimales. El nivel de Animal, es decir de ser Almado, aún no lo hemos alcanzado, está por llegar a nuestros corazones.
Entonces perfectamente podemos clasificar a toda la Creación en un Reino Almado y otro Reino Desalmado. En el primero está toda la Creación y en el segundo sólo estamos nosotros, los seres húmicos o humanos, el estiércol del planeta. ¡Somos estiércol, somos mierda!
Los que nos crearon, acaso fueron mentecatos extraterrestres, no nos colocaron un alma en nuestro pecho. Tenemos un vacío. Y sobre esto hay varios cuentos de nuestra tradición familiar que me contaron de niño pero este no es el momento para hablar de ello.
Está muy de moda dejar a los niños reptiles a su libre albedrío, a que hagan lo que les venga en gana. Se supone que si se les deja así “serán más inteligentes”.
A los niños mimados terapsidos por allí se les puede ver en los parques, los restaurantes, los centros comerciales, los supermercados o los aparcaderos de coches. Son muy parlanchines, tanto que parecen un disco rayado. No paran de decir cosas incoherentes.
Están atiborrados de tanta información que su cerebro está cocinado por los videojuegos y por la excesiva televisión repleta de violencia, asesinatos y lujuria. Bien es sabido que poseemos neuronas espejo que nos hacen simios copiones. Y lo que vemos, eso hacemos. Ya lo expresa muy bien el dicho inglés: “Monkey sees, monkey does!”.
Las madres modernas ya no llevan al niño enrollado en un trapo en la espalda en íntimo contacto cutáneo, tienen que dejar el hogar durante largas horas, deben trabajar para otra gente para ganarse el pan de cada día.
Para compensar el tiempo que no están con ellos, para aplacar su consciencia del sentido de culpabilidad, el cual es magnificado por las recetas culturales de sus congéneres, los padres convierten a sus hijos en el centro del universo. Los duchan con regalos con la filosofía de “lo que yo no tuve de niño que no les falte a ellos”.
No es mala filosofía si se hace con cierta medida. Pero llevada al extremo no es aconsejable, produce fruto dormido. Por supuesto, a la economía le viene bien la gente dormida y egoísta, pues de los impulsos de éstos dependen los propietarios de las megaempresas para llenar sus arcas con oro.
Los padres devoran libros de  “Psicología Pop” para aprender cómo educar a sus hijos. Las revistas no se quedan atrás dando consejos. Pero al final de cuentas, los padres son niños criando a niños.
Los niños reptiles pueden ser desenfrenados a veces, si los padres no los saben llevar. Te pueden sacar un ojo, dar una patada en la cara o tirarte una patata o cualquier objeto al que le ponen la mano encima. Son pequeños tiranos (Videos 1-2).

                 
                           Video 1. Rabieta de un niño mimado en casa.


                                                    
                      Video 2. Rabieta de un niño mimado en un supermercado Walmart.

Pero está bien que sean tiranos, pues “son muy inteligentes y sabios”. Son los llamados “niños índigos o cristales”, los que vienen a salvar el planeta (Video 3).

                                     
                                   Video 3. Los niños índigos y cristales

Esta es la nueva treta comercial de los mandamases del planeta. Ellos, los que rigen la economía mundial, son "buenos pastores” de rebaños de borregos hasta cierto punto.
Debemos cuidar bien a “sus ovejas”, nuestros hijos, porque serán los futuros esclavos que generarán impuestos, si algún día trabajan. Y si tienen un buen empleo las “nuevas ovejas” tendrán más dinero para consumir tanta cosa innecesaria que sale de las fábricas contaminantes de los plutócratas. Por lo tanto, desde el punto de vista económico, tiene sentido declarar a los niños dioses.
Por supuesto que hay que amarlos, cuidarlos y protegerlos. Son el futuro de nuestra especie. Son nuestros genes maximizados. Son nuestro ADN contribuido a la poza genética común. Debemos cuidarlos, más aún en estos tiempos cuando abundan depredadores de nuestra especie, adultos depravados y corruptos.
Estos adultos podridos son  “niños” maltratados por padres enfermizos, emocionalmente no han crecido y se quedaron atrapados y cristalizados en cuerpos de adultos. Poseen una mente repleta de violencia. Hay adultos violadores y maltratadores, con muchas ganas de dañar víctimas indefensas, incluso existen auténticos comeniños, como en los cuentos donde aparecen las brujas malvadas. Se estima que un millón de niños desaparecen en el mundo cada año. En el Reino Unido, el número de personas reportadas desaparecidas fue  356,000 para 2009-2010.
Sí, estamos hablando de canibalismo en el pasado y nuestros días. Siempre hemos sido caníbales y los antropólogos lo saben pero no tienen los cojones u ovarios para decírnoslo claramente, sin tapujos: que nos encantaba comernos unos a otros, comernos a nuestros vecinos, a nuestros enemigos, a nuestros padres envejecidos o a nuestros hijos en épocas de carestía. Y aún lo hacemos.
Simbolicamente, nos comemos a Cristo representando su carne en la hostia y nos bebemos su sangre en forma de vino en Occidente (Video 4). La madre en la emoción de ver a su vástago corretear graciosamente en la sala de su casa, muchas veces lo coge y le dice abrazándolo y besándolo: ¡te voy a comer! Las canciones tambien hablan de comerse a alguien.

Y el amante en el éxtasis del clímax sexual a veces muerde a su amante en el cuello (chupetones) con deseos profundos de comérsela/comérselo para hacerse uno en el mundo del placer.

                             
                              Video 4. La hostia y el vino.

Todos somos caníbales directa o indirectamente. Indirectamente, nos comemos a 1.000 niños cada vez que compramos un teléfono móvil, pues les quitamos a punta de pistola los minerales estratégicos como el coltán (Video 5 A-B) a los pobres en Africa.


A


B
                                     
           Video 5. La sangre en los móviles (A) y el mineral coltán de Africa (B)

Y directamente, el canibalismo aún se practica en secreto (Video 6), entre los pobres y entre los ricos. El mercado negro de los países “desarrollados” es el destino del tráfico de humanos, ya sean prostitutas (Video 7 A-B), órganos humanos (Video 8) o carne humana (Video 9).

                                              
                                      Video 6. El canibalismo moderno.


A

                  
B
                                                               
        Video 7. Tráfico de humanos (A-B) para el mercado de la prostitución.


                                        
                                 Video 8. Tráfico de órganos humanos.


A


B
                                                                 
      Video 9. Consumo y venta de carne humana por caníbales famosos (A-B).

Hay rumores que dicen que la niña Madeleine McCann, la  que desapareció en la Praia da Luz (sur de Portugal) el 3 de mayo de 2007, acabó en una bandeja. Se la papearon.
Todos los humanos somos reptiles Therapsida. Y de pequeños más aún. Los niños son en realidad pequeños reptiles repletos de egoísmos. El llanto del niño, sus caprichos y sus gritos son conductas necesarias para sobrevivir.
Y los psicólogos que están detrás del marketing económico lo saben y nos manipulan: si dominas a los niños, dominas a los padres, porque éstos son dominados por sus hijos. Y esto es muy bueno para las tiendas en cadena. Los “niños índigo y cristales” son buenos para la economía mundial.
Hay gente que dice que nos han impuesto esto de los “niños índigo y cristales” porque son “niños de las estrellas”. Son híbridos de EBEs (Entidades Biológicas Extraterrestres) llamados grises y seres humanos. Los grises son una especie EBE muy vieja en peligro de extinción, para sobrevivir están llevando a cabo un masivo programa de hibridización con nuestra especie. Los gobiernos de las potencias de la Tierra lo permiten a cambio de tecnología. Por eso los simios desnudos (“Homo sapiens”) han avanzado mucho en la ciencia en los últimos 40 años.
Los EBES ya están aquí, según lo confiesan expertos en Exopolítica y ex ministros de Defensa (Video 10).

                            
                       Video 10. Ex ministro de Canadá habla sobre Exopolítica.

Lo cierto es que nos hemos convertido en una masa de consumidores descerebrados. Una masa dormida, una masa destructora y torturadora. Matamos y torturamos todo lo que camina, nada, vuela, salta o repta.
Matamos a nuestras mascotas y luego utilizamos su grasa para fabricar jabones, alimento de animales, etc. (Video 11-12.).

                              
                                 Video 11. El secreto de la comida de mascotas.


                                
               Video 12. El destino de los perros y gatos que hemos abandonado.

Nos divierte haciendo sufrir y viendo el sufrimiento de los demás ya sea nuestro prójimo o animales (Video 13-15).

                                   
                                      Video 13. La tortura en las corridas de toros.


                                  
                           Video 14. El “arte” diabólico de la tortura de los toros.


                                  
                  Video 15. El asesinato del toro de la Vega en Tordecillas (España)

Si no torturamos, asesinamos, … en la vida real, nos gastamos millones de dólares/euros en la producción de películas (Video 16) y videojuegos (Video 17) sobre asesinatos, muerte, tortura, sadismo, terror, lujuria… todo lo putrefacto que la mente del simio desnudo pueda imaginar y le llamamos “arte”. Y gusta mucho al gran público aburrido. Es dinero mal empleado.

                                  
                  Video 16. Trailer de la película “The Texas chainsaw Massacre”.


     
                                  Video 17. La violencia en videojuegos.

Si no cuidamos como deberíamos ni tan siquiera a nuestro vecino o hermanos de nuestra propia especie (Video 18),

                               
                               Video 18. Niños muriendo de hambre en Africa.

Entonces ¿cómo nos va a importar lo que ocurre en los mataderos, auténticas salas de tortura de los animales que nos devoramos? (Videos 19-22).

   
      
                                        
                    Video 19. El negocio de la carne y la codicia – el lado diabólico.

                                   
                                                Video 20. El negocio de la sangre.


           
Video 21. El tratamiento que damos a nuestros Hermanos Mayores, los animales.


                                  
                                                Video 22. ¡Paremos la matanza!

¿O preocuparnos por los que mueren cazados por puro placer? (Video 23)

                                 
Video 23. El depredador más temido del planeta, el simio desnudo que caza sin hambre.

De verdad os digo, que a estas alturas, en un planeta de recursos finitos, tiene más sentido comer plantas que animales. Dejemos que el mismo Dr. Rodrigo González Gaete de Chile nos explique científicamente por qué debemos ser fitófagos en lugar de carnívoros (Video 24).

                                 
           Video 24. La brutalidad de la preparación de un cerdito para asado.

Pero esto no quiere decir que debemos ir por allí machacando y quemando cuanto vegetal se nos ponga por delante. También las plantas son seres vivos y conscientes.
Desde mi punto de vista, los seres fotosintéticos son los organismos más evolucionados del planeta Tierra. Son autotróficos, les basta luz del Sol, agua y unos pocos minerales. Lo demás lo fabrican ellos. Sobreviven, se reproducen y lanzan su especie hacia el futuro.
Nosotros dependemos de las plantas para vivir. También nos reproducirnos pero cada día que pasa nos complicamos más la vida. Simplemente para revolcarnos en una cama, para copular sobre un lecho dorado de plumas, tener un coche y una cuenta bancaria, hemos hecho añicos todo un planeta.
Al menos cuando vayamos a comernos a la Sra. Lechuga o al Sr. Tomate, tengamos la decencia de decirle: ¡Perdonadme, Sra. Lechuga o Sr. Tomate, que os voy a comer pero tengo hambre! Según experimentos científicos, al avisarles que nos los vamos a comer, los vegetales se desmayan.
Hagamos del comer un Rito Sagrado pues la comida es SAGRADA. No la tiremos a la papelera o al vertedero.
Y vosotros padres de familia, enseñadles a vuestros hijos que no vayan tirando por allí los alimentos. No los criéis holgazanes, enseñadles el gran valor de los alimentos. Los alimentos son energía y ésta es SAGRADA. La energía es DIVINA.
Nos hemos adueñado impunemente del Planeta de las Bacterias y las Plantas. Nos creemos los amos del planeta pero no lo somos. ¡Somos viles granujas!
Como en el cuento de doña Marta Chacón, el diablo mayor tenía toda la razón: SOMOS MAS DIABLOS QUE LOS DIABLOS. Y muy IDIOTAS.

Referencias

Bringas Molledo, C. 2011. Análisis de la violencia en televisión y su repercusión en la infancia. Universidad de Oviedo, 59 p.
González Gaete, R. 2010. ¿Por qué no comer carne? Una mirada científica. 100 p.

Lobaczewski, A. M. 1985. Political Ponerology. A science on the nature of evil adjusted for political purposes. Red Pill Press, 329 p.
Sugg, R. 2011. Mummies, Cannibals and Vampires. The History of Corpse medicine from the Renaissance to the Victorians. Routledge, 384 p.

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